soy un pezcuezo

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Carta al Presidente #Correa de la CADTM – #CONAIE

Señor Presidente Constitucional del Ecuador

Rafael Correa Delgado

Presente.

 

Las organizaciones integrantes del CADTM – AYNA solicitamos se revea la decisión de dar por terminado el comodato sobre el edificio que ocupa, desde hace 30 años, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

Nos permitimos escribirle porque valoramos el debate político y participativo que se dio en la Asamblea Constituyente, proceso que desembocó en la Constitución de 2008.

Porque hemos defendido y difundido la decisión unilateral de su Gobierno de llevar adelante una Auditoría de la Deuda Pública a partir de la creación de la Comisión de Auditoría del Crédito Público (CAIC) y el resultado de la misma.

Porque hemos apoyado la lucha contra el abuso de las corporaciones transnacionales, que llevaron al Gobierno a la creación de la Comisión para la Auditoría Integral Ciudadana de los Tratados de Protección Recíproca de Inversiones y del Sistema de Arbitraje Internacional en Materia de Inversiones (CAITISA).

Del mismo, nos permitimos señalar nuestras críticas en relación a la aprobación del Decreto 016 (2013), a partir del cual se controla las opiniones, debate y acciones públicas de las organizaciones de la sociedad civil.

Expresar nuestra preocupación ante la incorporación de Ecuador al TLC con la Unión Europea (UE) firmado por Colombia y Perú a través de Protocolo de Adhesión, recientemente, firmado. Como así, también, en relación a las Políticas de Género que se aplican a partir del Código Orgánico Integral Penal.

Desearíamos que no se continuara profundizando la matriz extractivista, desestimando el proyecto de explotación del Yasuní, una de las mayores reservas ecológicas del mundo y, posiblemente, la zona con mayor biodiversidad en el planeta.

Creemos que estas medidas debilitan el Proyecto de la Revolución Ciudadana y, también, afectan al movimiento popular de Nuestramérica en su difícil tránsito hacia un proceso emancipatorio.

Por tal motivo, nos solidarizamos con los/as compañeros/as de la CONAIE, que son parte del acumulado histórico de luchas en Ecuador y, reiteramos nuestra solicitud de dejar sin efecto la decisión tomada de fin del comodato.

Somos conscientes que, el capitalismo de época, sólo podrá ser vencido a partir de la articulación de todas las luchas y de todos los sujetos que luchan, sueñan y transitan hacia alternativas a este sistema depredador de la Naturaleza y la Vida.

Red CADTM Abya Yala Nuestra America

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Carta Abierta de #Boaventura de Sousa Santos al Presidente #Correa – #CONAIE

Boaventura2

Señor Presidente:

Pasé todo el 30 de Septiembre de 2010 en la sede de la CONAIE junto avarios amigos, entre ellos Alberto Acosta y Humberto Cholango. Estaba en curso un levantamiento policial y Usted estaba retenido. Fueron largas horas deincertidumbre y de mucho debate. Había quienes argumentaban que su políticahostil en relación a la causa indígena no daba ningún incentivo al movimientopara salir en su defensa. Había quienes pensaban – como yo, mis dos amigos mencionados y muchas otras personas –  que lo que estaba en juego era la sobrevivencia de la democracia y que, en ese momento, Usted era su garante. La discusión fue larga pero la decisión final fue muy clara: había que defender la democracia y hacer todo para que el Presidente regresase a Carondelet. Así se hizo y Usted regresó cansado pero recompensado de todos los riesgos vividos aquel día.

Salí satisfecho de la sede de la CONAIE. En aquella ocasión, como en tantas otras en el pasado, aquel edificio había sido el guardián de la democracia ecuatoriana. Para los que piensan, como yo, que las sociedades valen lo que valen las luchas colectivas de sus ciudadanos y ciudadanas por una sociedad más inclusiva y más democrática, las memorias de esas luchas son parte del patrimonio del país y no se borran nunca. Quienes imaginan lo contrario, acaban pagando un precio muy alto: son ellos los que son borrados de la memoria del pueblo.

Sin importar las justificaciones legales, expulsar a la CONAIE de su edificio es un acto injusto y políticamente insensato. Porque he sido solidario con Usted en tantas ocasiones, me pregunto en plural: ¿por qué desperdiciamos de manera tan desatinada una oportunidad única de transformar el Ecuador en una sociedad más justa, intercultural y plurinacional? ¿Cómo es posible dejar de ver que una oportunidad como esta no volverá en muchas décadas? ¿Cómo es posible que demos la espalda a una conquista de los pueblos como es el SumakKawsay? ¿Cómo podemos transformar tan fácilmente a adversarios con quienes deberíamos debatir en enemigos que se quiere abatir? ¿Cómo es posible que el código genético racista de la izquierda latinoamericana nos atropelle cuando menos lo imaginamos? Señor Presidente, sepa que, al expulsar a la CONAIE de su casa, expulsa a mucha más gente que inclusive no ha estado de acuerdo con ciertas opciones de la CONAIE en el pasado. Y sepa sobre todo que los sin techo son hoy en día un movimiento muy fuerte en nuestro continente. Los sin techo de la CONAIE darán qué hablar y seguirán haciendo historia.

 

Boaventura de Sousa Santos

12 de diciembre 2014


RC*RC*RC=RC³ por Carlos Arcos Cabrera (opinión) #RevoluciónCiudadana #RafaelCorrea #RestauraciónConservadora

 

positivismoPublicado originalmente en La Republica el 12 de octubre de 2014

por Carlos Arcos Cabrera
Quito, Ecuador

 

En la historia latinoamericana hay dos personajes singulares, por lo nefastos, no por otra razón: el Doctor Francia (1766-1840) Dictador Perpetuo de la República de Paraguay (ese era su título oficial) y Porfirio Díaz (1830-1915). El primero dominó Paraguay durante veintisiete años autoproclamado el representante del progreso y la razón, con la promesa de convertir al pequeño país en una réplica de Francia considerada el territorio de las libertades y sede de la razón universal. El segundo gobernó México por treinta y cinco años inspirado en el positivismo de Augusto Comte y cuyo dominio sólo concluyo con la Revolución Mexicana.

En los dos casos, las cárceles y los cementerios se llenaron de opositores, las libertades nunca echaron raíces profundas y esos hombres fuertes se perpetuaron en el poder. Díaz promulgó la llamada Ley mordaza que permitió silenciar periódicos y encarcelar periodistas sin más requisito que la voluntad del gobernante. Actos similares llevó a cabo el Doctor Francia. Por último Díaz reformó la Constitución de México y de la reelección después de un periodo se pasó a la reelección indefinida.

Progreso, modernidad, desarrollo, lucha contra la desigualdad o como se lo quiera llamar se han asociado en América Latina, paradójica y lamentablemente, con regímenes autoritarios. Con muy pocas excepciones, la democracia y todas las vertientes de la modernidad o del progreso se plantearon en términos antagónicos. Dos quimeras que tienden a devorarse y que dan por resultado la modernidad autoritaria, sub tipo de la modernidad barroca de la que hablaba Bolívar Echeverría. Francia y Díaz son ejemplos lejanos, no son los únicos y existen otros más cercanos. En este marco histórico se debe entender lo que en el lenguaje de la Revolución Ciudadana y de Rafael Correa, se califica como «Restauración Conservadora». Me pregunto si la Restauración Conservadora es una metamorfosis de la Revolución Ciudadana, es decir un movimiento interno que encontraría una explicación en sus fuerzas internas, o, se trata de una amenaza que viene de fuera, desde las dispersas y fraccionadas oposiciones a la RC. Mi respuesta apunta a la hipótesis de la metamorfosis.

Contra la hipótesis de la metamorfosis, el discurso oficial de RC, presenta las demandas de la oposición como un intento de tal restauración. Es un juego de espejos, o de máscaras, o de espejos y máscaras, de encubrimiento, al fin: «Te acuso de lo que hago, pongo en tu boca mis deseos, te acuso de mis planes». Un billar a tres bandas con un sólo ganador, un golem político de múltiples rostros: Revolución Ciudadana, Rafael Correa, Restauración Conservadora: RC³.

Existen un conjunto de decisiones adoptadas por el régimen, la Ley de Comunicación, la liquidación del proyecto Yasuní, el nuevo Código Penal, la penalización del aborto, criminalización de la protesta social, reelección indefinida, el conjunto de cambios constitucionales y el despliegue de violencia estatal contra los manifestantes del 17 de septiembre que pueden ser calificados como decisiones conservadoras, en dos sentidos: en la peor de las tradiciones conservadoras o de derechas y en la peor de las tradiciones del socialismo real. Conservadora en dos sentidos que por arte de birlibirloque aparece como la práctica de los más radicales socialismos, como la ruptura con todos los pasados.

De todas las iniciativas la crucial es la reelección indefinida. Es la estrategia de RC³ y de los aprendices del Doctor Francia y de Porfirio Díaz para culminar su Restauración Conservadora. Una de las consignas claves de la Revolución Mexicana fue: ¡Sufragio efectivo y no reelección! El PRI lo interpretó a su manera. No habría la reelección de un caudillo sino de un partido y el que fue gobernante en un sexenio desaparecía del escenario político. En el caso de la RC³, en una perspectiva menos imaginativa que la del PRI, se quiere perpetuar al dirigente y al reducido círculo de los usufructuarios del poder.

En este contexto no dejan de presentarse sorpresas. El cuasi monopolio mediático de la RC³, incluidos los fusilamientos mediáticos sabatinos, no ha conseguido convencer a la ciudadanía de que la reelección indefinida es el trasatlántico que nos llevará al Sumak Kawsay y por cierto a la felicidad, en la caricaturesca versión búdica de Elhers, que no es otra cosa que la obligación de sonreír al poder.

De acuerdo a las encuestas, una abrumadora mayoría quiere opinar y decidir sobre el tema. Esto no garantiza que los obsecuentes servidores de la RC³, en la Asamblea Nacional y en la Corte Constitucional impongan la reelección indefinida y el paquete de reformas constitucionales. Sin embargo, bien saben que será una decisión que no tendrá legitimidad alguna. Saben que arrojan la Constitución al desván de los trastos inútiles, que en alguna medida ya lo es, y que abren las puertas al pasado de oprobio que juraron superar.

La oposición a la reelección, la demanda por la consulta, ha dejado de ser un tema de derechas o de izquierdas, en la forma tradicional en que se utilizan estos vocablos y que son parte del discursos político común. Hoy por hoy es un asunto de sobrevivencia ciudadana, un desesperado e intuitivo intento por rescatar un espacio para el ejercicio de los derechos cada vez más amenazados por una visión única y unívoca de la vida, la política, la «verdad», la historia: la que trata de imponer la triple RC.

Los tiempo han cambiado. El poder se demuestra en su fragilidad, en su impermanencia, tanto el poder de los grandes estados, como el de los pequeños tiranos en los pequeños reinos. La historia se ha acelerado. No vivimos el fin de la historia, sino el frenesí del cambio histórico, en que la aparente solidez del poder o los poderes «se desvanecen en el aíre»; en el aire enrarecido de un futuro incierto.