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#Carta de #JavierRamirez. Preso por defender la #Vida en #Intag (vía @cedhu) #LibertadparaJavierRamirez #IntagLibre

javier

La Luz es un secreto. De la Basura. Esto que han hecho conmigo, no es justo por ser un líder que tengo, diferente modo de pensar en defender el medioambiente, me produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza si nos habla mientras el género humano no la escucha.

Soy comprometido a luchar por la comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la voz que más porfiadamente anuncia a protejer nuestros bosques, rios las tierras de la gente de nuestras comunidades.
Lo cierto es que resulta difícil mirar nuestra resistencia que por años hemos resistido.

Ni los árboles, ni las personas tienen edad. Todos han nacido hace miles de años, quien sabe cuántos, están de pie, inexplicablemente de pie, dentro de nuestras comunidades, sosteniendo a este mounstro que nos atropella.

Son las voces, de un defensor perdidas y verdaderas, voces que andan la recuperación de la palabra robada es un desafío que nace de esa fe. Si, yo creo, más que nunca creo que la memoria colectiva está porfiadamente viva: mil veces matada, pero mil veces viva en los refugios donde se lame las heridas.

Luz atrapada, ese destello, nos revela que no se ve, o lo que se ve pero no se nota, una prescencia inadvertida, una poderosa ausencia.

Ella nos avisa que el dolor de vivir y la tragedia de morir esconden, adentro, una magia poderosa. Convertida en objeto de consumo, la miseria da morboso placer y mucho dinero. En el mercado de la opulencia, la miseria es una mercancía que se cotizan bien.
Una multitud de mineros están atropellando.
¿A las comunidades a impactado el desacuerdo social? ¿un ejercicio de hormigas?? ¿hormigas, lagartos? Los mineros tienen la piel de lagarto y los ojos de lagartos. Los muertos de hambre, ¿habitan el zoológico del mundo?

Tan solo a mi gente les pido que no vaya a hacer de mi vida echada al olvido, como se pone una vieja carta   en el cajón como un faro de luz para mi generación, y que esté donde esté todos sean testigos de que mi único delito es defender de corazón. Humildemente les pido que no se apague mi luz, sino que derrame sobre mi  las promesas que unidos venceremos.

 

Javier Ramírez, 24 de enero 2015

 

Sobre Javier Ramírez:

Javier Ramírez nació le 6 de enero de 1977 en Chayalguaco alto, parroquia García Moreno, zona de Intag, cantón Cotacachi, provincia de Imbabura. Estudió hasta el sexto grado y luego se dedicó a la agricultura. A los 16 años quedó huérfano de padre, por lo que debió asumir las responsabilizabilidades como primer hijo de la familia y apoyar a sus tres hermanos en su crianza y manuntención.

A los 19 años contrae matrimonio de Ileana Torres y desde entonces se radica en Junín, donde nacieron sus cuatro hijos. Javier fue elegido presidente de Junín para el período 2012-2013 y fue reelegido para el período 2013-2014. Su calidad humana y su interés de apoyar y contrubuir a que su comunidad tenga un ambiente sano, aguas limpias, aire puro y su liderazgo le han valido estas designaciones. También es presidente del comité de padres de familia de la escuela de su comunidad. Es fundador del grupo de turismo comunitario de Junín y es socio de la Asociación de Caficultores Río Intag. La comunidad de Junín es considerada el centro de la resistencia antiminera en la zona de Itag, por su historia de lucha.

El 10 de abril de 2014 Darwin Javier Ramírez Piedra fue detenido cuando retornaba a su casa desde Quito después de una reunión con el Ministro del Interior, José Serrano. Horas después de pasar incomunicado supo que su detención se basa en una denuncia puesta por la Empresa Nacional Minera, ENAMI.

La empresa pública responsabiliza a Javier y a su hermano Víctor Hugo, de participar en un incidente en el que sus empleados fueron agredidos físicamente por gente de la comunidad. El pasado viernes 30 de enero tuvo lugar la audiencia de juzgamiento.

Durante los nueve meses de detención de Javier, la ENAMI ingresó a la comunidad de Junín con resgurado policial, para realizar tomas de muestra para el estudio de impacto ambiental de un posible proyecto minero. Víctor Hugo permanece en la clandestinidad. Las familias sufren los estragos de sus ausencias.

 

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La expulsión de Oliver Utne y su carta al Ecuador (vía @revistaPlanV) #Dejenlovolver #OliverUtne @cancilleriaEc

Oliver Utne, estadounidense, considera que el incidente del cual fue víctima es sólo un escollo que no le impedirá regresar al Ecuador, a continuar su tarea de apoyo a los pueblos amazónicos.

Oliver Utne, estadounidense, considera que el incidente del cual fue víctima es sólo un escollo que no le impedirá regresar al Ecuador, a continuar su tarea de apoyo a los pueblos amazónicos.

El voluntario estadounidense que fue expulsado del país “por su seguridad” escribe una carta relatando sus acciones en Ecuador y las razones por la cuales quiere volver al país. “Estos sucesos no me han quitado las ganas de regresar a vivir en Ecuador, país que me ha dado tanto y me ha enseñado mucho, donde están mis amigos, donde está mi trabajo. País al que amo”.
24 de Julio del 2014
Redacción Plan V

 

Este es el texto de la carta que el estadounidense Oliver Utne:

La Alegría de Vivir en Ecuador

Sólo imaginando otros mundos, se termina por cambiar este. 
Umberto Eco

La primera vez que llegué a Ecuador fue en diciembre del 2007, durante mi último año de universidad. Justo en una de esas fases de transición en las que uno busca qué hacer con su vida. En ese viaje, tuve la oportunidad de visitar el territorio Achuar, y estar presente en una ceremonia para la transferencia de la posesión del Hotel Kapawi del Conodros, su antiguo dueño, a su dueño actual, el pueblo Achuar. Allí, en esa selva profunda, conocí a gente con una visión del mundo en la cual el ser humano y la naturaleza pueden existir y caminar juntos. Esa experiencia me marcó.

Ocho meses después, como voluntario de la Fundación Pachamama, acompañé a Luis Santi, mecánico, y Danilo Orbe, piloto de la empresa de aviación de los Achuar, Aerotsentsak a Canadá. Luis fue el primer Achuar profesionalizado en esa rama. Yo les apoyaba como traductor, mientras entrenaban en una avioneta nueva en la que regresamos volando a Ecuador. Esa fue toda una aventura… pero es una historia para otro momento. De regreso a Ecuador, fui a vivir en el Puyo para traducir las instrucciones del funcionamiento de la avioneta, di clases de inglés a los pilotos y otros empleados de Aerotsentsak, y me quedé colaborando en el Hotel Kapawi.

Todo este tiempo y las experiencias que compartí con la comunidad Achuar, me comprometieron con ese lugar y con la Amazonia. En septiembre del 2009, tuve la oportunidad de vivir en la comunidad de Yutsuntsa. A pesar de que existían diferencias culturales de por medio, allí logré cultivar lazos de amistad fuertes. Patricio y Juan, profesores de la escuela, fueron los primeros en acogerme e integrarme a la comunidad, y con el tiempo los jóvenes también me abrieron las puertas a su mundo, y nos divertimos mucho juntos.

Oliver Utne, de camiseta azul junto al mapa, trabajó junto al pueblo achuar en sus territorios

Oliver Utne, de camiseta azul junto al mapa, trabajó junto al pueblo achuar en sus territorios

En esta convivencia pude maravillarme con la cultura del pueblo Achuar y comprender un poco de su Penker Pujustin o Buen Vivir y también aprender sobre las dificultades y desafíos enormes que enfrentan como la falta de acceso a servicios básicos y la escasez de oportunidades para los jóvenes que no quieren dejar sus comunidades.

Luego de esta experiencia, fui a EE.UU. para ampliar mis estudios. A principios del 2011, regresé nuevamente a Ecuador para acompañar un largo proceso de debate y construcción participativo con la dirigencia de la nacionalidad Achuar. La idea de implementar un sistema de transporte solar fluvial empezó a desarrollarse desde hace algún tiempo, pero de la mano de mi amigo y compañero Pascual Callera, dirigente de desarrollo económico, empezamos a encontrar caminos viables para implementar este proyecto.

El transporte en la Amazonía es un tema muy complicado. La gasolina en esta zona es muy cara porque hay que transportarla en avioneta o en un viaje muy largo en barco. Además, el uso de combustibles fósiles genera severos impactos en el ambiente. Por otro lado, el transporte fluvial puede hacer innecesarias las carreteras, que son una puerta abierta para la pérdida de los territorios ancestrales y la deforestación, una de las mayores causas del cambio climático, después del uso de los hidrocarburos.

El voluntario, a la izquierda, de camiseta roja, participa en una reunión de la comunidad

El voluntario, a la izquierda, de camiseta roja, participa en una reunión de la comunidad

A través de la Fundación Pachamama se logró conseguir un fondo del Gobierno de Finlandia que permitió realizar, en colaboración con la Espol de Guayaquil y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el estudio de navegabilidad de los ríos, el diseño técnico de los barcos. Simultáneamente elaboramos el plan de operación, mientras las comunidades organizaban un Comité de Gestión para la supervisión del proyecto.

Cuando estaba listo el inicio de la construcción del sistema de transporte solar fluvial, destinado a beneficiar a mil personas, que viven en nueve comunidades Achuar, en un territorio de sesentaisiete kilómetros, la Fundación Pachamama fue disuelta y se perdió el financiamiento. Esto ocurrió el mismo día en que se iban a realizar los depósitos para iniciar el proyecto, el 4 de diciembre del 2013.

Al ver que esto truncaría este plan, todos los que estuvimos cerca, nos empeñamos en encontrar otras formas de financiamiento. Esta idea innovadora, construida comunitariamente, no podía ni puede desaparecer. Lamentablemente para mí, mi entusiasmo se vio interrumpido pues fui obligado, por las autoridades migratorias, a salir del país el 18 de julio del 2014, luego de vivir una experiencia muy ingrata el día anterior.

Pero estos sucesos no me han quitado las ganas de regresar a vivir en Ecuador, país que me ha dado tanto y me ha enseñado mucho, donde están mis amigos, donde está mi trabajo; país al que amo. Quiero volver porque siento un compromiso profundo con las comunidades Achuar; con mi amigo Pascual y con todas los personas que han compartido el sueño de ver estos barcos funcionando. Tengo un compromiso con la selva y con esa energía que nos conecta, nos motiva, nos inspira a seguir soñando en otras posibilidades de vida. Quiero volver porque este país me ha enseñado a vivir en diversidad, a valorar y respetar la abundancia de la selva, porque estoy convencido de que podemos empezar a construir un mundo distinto y encaminarnos hacia un Penker Pujustin en armonía con la naturaleza. Quiero volver porque Ecuador desde hace mucho dejó de ser simplemente un país en el cual estoy de visita. Ecuador es también mi hogar, las personas que ahí habitan son mi familia y este proyecto solar, es mi energía y motor para seguir soñando…

Oliver Utne
24 de julio del 2014

 

Aquí el enlace a la noticia original de Revista Plan V

Aquí la Carta original de Oliver