soy un pezcuezo

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Carta Abierta de #Boaventura de Sousa Santos al Presidente #Correa – #CONAIE

Boaventura2

Señor Presidente:

Pasé todo el 30 de Septiembre de 2010 en la sede de la CONAIE junto avarios amigos, entre ellos Alberto Acosta y Humberto Cholango. Estaba en curso un levantamiento policial y Usted estaba retenido. Fueron largas horas deincertidumbre y de mucho debate. Había quienes argumentaban que su políticahostil en relación a la causa indígena no daba ningún incentivo al movimientopara salir en su defensa. Había quienes pensaban – como yo, mis dos amigos mencionados y muchas otras personas –  que lo que estaba en juego era la sobrevivencia de la democracia y que, en ese momento, Usted era su garante. La discusión fue larga pero la decisión final fue muy clara: había que defender la democracia y hacer todo para que el Presidente regresase a Carondelet. Así se hizo y Usted regresó cansado pero recompensado de todos los riesgos vividos aquel día.

Salí satisfecho de la sede de la CONAIE. En aquella ocasión, como en tantas otras en el pasado, aquel edificio había sido el guardián de la democracia ecuatoriana. Para los que piensan, como yo, que las sociedades valen lo que valen las luchas colectivas de sus ciudadanos y ciudadanas por una sociedad más inclusiva y más democrática, las memorias de esas luchas son parte del patrimonio del país y no se borran nunca. Quienes imaginan lo contrario, acaban pagando un precio muy alto: son ellos los que son borrados de la memoria del pueblo.

Sin importar las justificaciones legales, expulsar a la CONAIE de su edificio es un acto injusto y políticamente insensato. Porque he sido solidario con Usted en tantas ocasiones, me pregunto en plural: ¿por qué desperdiciamos de manera tan desatinada una oportunidad única de transformar el Ecuador en una sociedad más justa, intercultural y plurinacional? ¿Cómo es posible dejar de ver que una oportunidad como esta no volverá en muchas décadas? ¿Cómo es posible que demos la espalda a una conquista de los pueblos como es el SumakKawsay? ¿Cómo podemos transformar tan fácilmente a adversarios con quienes deberíamos debatir en enemigos que se quiere abatir? ¿Cómo es posible que el código genético racista de la izquierda latinoamericana nos atropelle cuando menos lo imaginamos? Señor Presidente, sepa que, al expulsar a la CONAIE de su casa, expulsa a mucha más gente que inclusive no ha estado de acuerdo con ciertas opciones de la CONAIE en el pasado. Y sepa sobre todo que los sin techo son hoy en día un movimiento muy fuerte en nuestro continente. Los sin techo de la CONAIE darán qué hablar y seguirán haciendo historia.

 

Boaventura de Sousa Santos

12 de diciembre 2014

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APOYO A LA MARCHA DEL #22MARZO – CARTA DE INTELECTUALES DEL MUNDO ENTERO AL PRESIDENTE #CORREA

En defensa del Agua, la Vida y la Dignidad de los Pueblos

A partir del 8 de Marzo, los pueblos indios, campesinos, mujeres, trabajadores, estudiantes, docentes y más sectores populares del Ecuador han iniciado una movilización nacional en contra de la política extractivista, de la criminalización de la protesta social, y por la defensa del Agua, la Vida y la Dignidad de los Pueblos. En esta marcha se expresan muchas de las históricas demandas de los pueblos del Ecuador como las contenidas en los principios y derechos de la Constitución de Montecristi, como son los derechos humanos, colectivos y de la naturaleza, la defensa de los derechos laborales de los trabajadores injustamente despedidos, la salvaguardia de la autonomía universitaria, el rechazo a la negociación de un TLC, abierto o camuflado, con la UE, tal como rechazamos en su tiempo el TLC con los EE.UU. y otras conquistas democráticas desconocidas por el gobierno. La marcha culminará en Quito el 22 de Marzo, precisamente el día mundial del Agua.

El agua es más importante que el oro, es uno de los emblemas de la Marcha. Que el oro, el cobre o el uranio.

En Perú, Bolivia, Panamá, y en general en América Latina, los pueblos indios, con el apoyo de campesinos y sectores populares, se han movilizado para oponerse a la minería a cielo abierto y en general a las actividades denominadas extractivistas y que provocan cuantiosos daños a los pueblos del entorno y a las sociedades en general, en provecho de las grandes corporaciones multinacionales

Lamentablemente el Gobierno del Presidente Correa insiste en dichas actividades y, de hecho, a cuatro días del comienzo de la Gran Marcha, firmó un contrato con la minera Ecua Corriente S. A. (ECSA) para la explotación del proyecto Mirador.

Pero, la minería no solo que afecta la vida de amplios sectores de los pueblos sino que refuerza la dependencia de nuestros países al mercado mundial, debilita todo esfuerzo de integración sudamericana y promueven la famosa “enfermedad holandesa” que convierte a nuestros países en importadores masivos destruyendo todo desarrollo propio.

La CONAIE, a través de su dirigente Humberto Cholango, ha sido muy enfática en señalar que no tienen ninguna alianza con la derecha ni con los grandes medios de comunicación colectiva. En el asunto del Universo, la CONAIE ha mantenido silencio, pues si bien desaprueba las maniobras del Gobierno y defiende sin restricciones la libertad de expresión, no puede bajo ningún aspecto favorecer a un poder mediático, mundial y nacional, pilar central del poder del capital multinacional y de una poderosa estructura trasnacional al servicio, junto al Pentágono, la Otan y organismos internacionales como el FMI, de la dominación imperial mundial. Los pueblos indios y trabajadores del Ecuador son partidarios de una democratización profunda de la información y la comunicación que transfiera el control de los medios a los trabajadores de los mismos y al pueblo en su conjunto.

Los abajo firmante escritores, artistas, intelectuales expresamos nuestro apoyo irrestricto a la movilización de los pueblos indios, afros, mujeres, jóvenes y trabajadoras/es del Ecuador y demandamos del Presidente Correa que en lugar de la represión y control policial y militar fomente el diálogo con los manifestantes.

Quito, 9 de Marzo 2012

Ninmmo Basey, Nigeria, Premio Nobel Alternativo

Norteamérica y Europa
Adolfo Maldonado, España
Aguasantas Macías, España
Agustin Lao Montes, University of Massachusetts at Amherst, EE.UU.
Aldo Zanchetta Fondazione Neno Zanchetta, Gragnano, Italia
Alicia Garrote Ordoñez, España
Any Alarcón, Sicilia Italia
Arturo Hortas, España
Clarita Müller-Plantenberg, Alemania
Claudia Storini, Italia
David Llistar, Catalunya
Decio Machado, Estado español
Dominique Caouette, Montreal, Canadá
Francesca Casafina, Italia
Francesco Martone, Italia
Francisco Gómez Nadal, España
Frank Brassel, Alemania
Gaia Capogna, Roma, Italia
Giuseppe De Marzo, A. Sud, Italia
Gustavo Duch, Cataluña, España
Hans-Ulrich Bünger, Alemania
Hermann Klosius, Austria / Suecia
Javier Lázaro, Zaragoza, España
Jeffery R. Webber, Gran Bretaña
Joan Martínez Alier, Cataluña, España
José María Tortosa, España
Juan B. Campos Suárez, Asturias, España
Juan Carlos Monedero, España
Juan Carlos Rois, España
Katu Arkonada, País Vasco
Koldo Unceta, Universidad del País Vasco, España
Kunibert Raffer, Austria
Liisa L. North, Canadá
Marc Becker, EEUU
Marco Aparicio Wilhelmi, Catalunya, España
María Jesús Perales, España
Miguel Brieva, España
Naomi Klein, Canadá
Nino Macrí, Sicilia Italia
Paulina de los Reyes, Chile/Suecia
Ricarda Schlittgen, Berlín, Alemania
Roberto Bugliani – Italia
Rosa Bernal-Carrera, Francia
Teresa Velásquez, EEUU
Tom Kucharz, Ecologistas en Acción, Estado español
Países andinos
Alberto Chirif, Perú
Ana Zambrano, Colombia
Aníbal Quijano, Perú
Carmen Blanco Valer, Perú
Carolina Ortiz Fernández, Universidad San Marcos, Lima, Perú
Cesar Germana Cavero, Perú
Danilo Quijano, Perú
Edgardo Lander, Venezuela
Edilberto Kinin Inchipish – Perú
Emmanuel Rozental, Colombia
Ernesto Mirt, Venezuela
Felipe Cortez Zeballos, Conacami, Perú
Freddy Álvarez González, Colombia
Haroldo Andrés Salazar Rossi, Perú
Hugo Blanco, Perú
Irene Roca Ortiz, Bolivia
Jaime Coronado del Valle, Perú
Jorge Tacuri Aragon, Perú
Jose De Echave, Perú
Jürgen Schuldt, Perú
Marco Arana Zegarra, Perú
María Elena Rodríguez Sánchez, Colombia
María Ponce Mariños, Perú
Miguel Eduardo Cárdenas Rivera, Revista Lanzas y Letras, Neiva, Colombia
Nora Melchor Cohaila, Tacna, Perú
Pablo Salas Charca, Perú
Pedro García Hierro, Perú
Rafael Uzcátegui, Venezuela
Raúl Prada, Bolivia
Roperto Noningo Sesen, Perú
Silvia Rivera Cusicanqui, Bolivia
Virginia Vargas, Perú
Vivian Iveth Vivas Albán, Colombia
Cono Sur
Aldalice Otterloo, FAOR – Fórum da Amazônia Oriental – Brasil
Alejandro Olmos Gaona, Argentina
Antonio Elizalde Hevia, Chile
Bernardo Mançano Fernandes, Brasil
Beverly Keene, Argentina
Carlos Walter Porto-Gonçalves, Brasil
Cristina Tejedor, Argentina
Danilo de Assis Clímaco, Brasil
Dion Monteiro – Coordenador Institucional do Instituto Amazônia Solidária e Sustentável (IAMAS) – Brasil
Eduardo Gudynas, Uruguay
Elder Andrade de Paula – Amazönia – Brasil
Emilio Taddei, Grupo Estudios América Latina y el Caribe, Argentina
Enrique Barilari, Chile
Enrique Viale (Argentina)
Eraldo da Silva Ramos Filho, Brasil
Gaudencio Frigotto, Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil
Gerardo Honty, Uruguay
Gerhard Dilger, Brasil
Héctor Alimonda, Argentina
Hernán Scandizzo, Observatorio Petrolero Sur, Argentina
Horacio Machado Aráoz, Catamarca, Argentina
Hortensia Robles, Artista Visual, Chile
José R. Bessa Freire, Universidad del Estado de Rio de Janeiro, Brasil
José Seoane, Argentina
Juan Wahren, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Lucrecia Wagner, Argentina
Marcelo Giraud, U.N. Cuyo, Mendoza, Argentina
Marian Sola Álvarez, Argentina
Maristella Svampa, Argentina
Marta Sahores, Esquel, Argentina
Michel A. Lapierre, Chile
Mirta Antonelli, Argentina
Pablo Bergel, Argentina
Pablo Bertinat, Argentina
Raúl Zibechi, Uruguay
Ricardo Canese, Paraguay
Roberto Colmán, Paraguay
Sara Larrain, Chile
Sarah Zevaco, Asunción, Paraguay
Sergio Dino-Guida, Argentina
Walter Mignolo, Argentina / EE.UU.
México, Centroamérica y El Caribe
Alberto Arroyo Picard, México
Alicia Girón, México
Ana Esther Ceceña, México
Ana María Vera Smith, México
Andrés Barreda, México
Boris Marañón Pimentel, México
Camille Chalmers, Directeur Exécutif de la PAPDA, Haití
Carlos Castro, Chiapas / México
Carlos Marichal, México
Carlos Taibo, España
Catalina Eibenschutz, UAM Xochimilco, México
David Barkin, UAM Xochimilco, México
Enrique Rivera Sierra, México
Gilberto López y Rivas, Morelos, México
Gloria Campos, México.
Gustavo Castro, Chiapas, México
Gustavo Esteva, México
Ivette Lacaba, México
Juan Carlos Ruiz, Guadalajara, México
Juan Olmedo Daza, México
Lázaro Bofill, Cuba
Lázaro Hernández, Cuba
Lorena Gil Barba, México
Lucinda Ruiz Posada, México
Mariflor Aguilar Rivero, México
Marín Velázquez, México
Mario Sosa, Guatemala
Martha Rivera Sierra, México
Miguel Ruiz, México
Perla Ferreira, México
Raquel Gutiérrez Aguilar, Universidad de Puebla, México
Ricardo Loewe / Plataforma México / Austria
Ecuador
Alberto Acosta, Ecuador
Alejandra Santillana, Ecuador
Alejandro Aguirre, Ecuador
Alejandro Moreano, Ecuador
Alex Remache G., Ecuador
Alex Zapatta, Ecuador
Alexandra Almeida, Ecuador
Alfredo Chum, Ecuador
Álvaro Campuzano Arteta, Ecuador
Amalia Ospina, Ecuador
Amaranta Carvajal Campos, Ecuador
Andrea Miniguano, Ecuador
Andrés Vallejo Espinosa, Ecuador
Antonio Gaybor, Ecuador
Arturo Muyulema, Ecuador
Aurora Donoso, Ecuador
Benito Bonilla, Ecuador
Bolívar Beltrán Ecuador
Carlos Arias, Ecuador
Carlos Castro Riera, Ecuador
Carlos Figueroa, Ecuador
Carlos Pérez, Ecuador
Carlos Zorrilla, Intag Ecuador
Catalina Álvarez, Ecuador
Catherine Walsh, Ecuador
Cecilia Chérrez, Ecuador
Cecilia Villacís, Ecuador
César Pilataxi, Ecuador
Coca Ponce, Ecuador
Daniela Oña, Ecuador
David Alejandro Suárez, Ecuador
David Reyes, Ecuador
Delfa Mantilla Pacheco, Ecuador
Diego Oña Almeida, Ecuador
Edgar Isch López, Ecuador
Eduardo Delgado, Ecuador
Elizabeth Bravo, Ecuador
Elizabeth Rivera, Ecuador
Eloy Alfaro, Ecuador
Elsie Monge, Ecuador
Enith Flores Chamba, Ecuador
Erika Arteaga Cruz, Ecuador
Esperanza Martínez, Ecuador
Esperanza Martínez, Ecuador
Esteban Ayala, Ecuador
Esthela Camacho, Ecuador
Eva Peñafiel, Ecuador
Fernanda Vallejo, Ecuador
Fernando Cerón, Ecuador
Fernando Muñoz Miño, Ecuador
Fernando Villavicencio Valencia, Ecuador
Fidel Viteri, Ecuador
Floresmilo Simbaña, Ecuador
Francisco Hidalgo, Ecuador
Francisco Muñoz, Ecuador
Gabriela Alemán, Ecuador
Gabriela Bernal, Ecuador
Gabriela Ruales, Ecuador
Galo Cabezas Espinoza, Presidente Tierra y Vida, Ecuador
Gardenia Chávez Núñez, Ecuador
Gerard Coffey, Ecuador
Gina Benavides Llerena, Ecuador
Gloria Chicaiza, Ecuador
Guillermo Gómez, Ecuador
Gustavo Abad, Ecuador
Gustavo Larrea, Ecuador
Gustavo Olmedo León, Cotacachi, Ecuador
Hugo Noboa, Ecuador
Ileana Almeida, Ecuador
Iván Carvajal, Ecuador
Ivanova Nieto, Ecuador
Ivonne Ramos, Ecuador
Ivonne Yánez, Ecuador
Javier Valencia, Ecuador
Jenny Sánchez, Ecuador
Jhoel Escudero, Ecuador
Jorge Corral F., Ecuador
José Ron, Ecuador
Juan Cajas, Ecuador
Juan Cuvi, Ecuador
Julio César Trujillo V., Ecuador
Julio Charro Morales, Ecuador
Julio Enríquez, Ecuador
Lenin Morales Pozo, Ecuador
Lenin Oña, Ecuador
Lina Cahuasquí, Ecuador
Lisset Coba, Ecuador
Lizardo Herrera, Ecuador
Lorena Campo, Ecuador
Lorena Salcedo Carrión-Loja
Lucas Achig Subía, Cuenca, Ecuador
Luis Ángel Saavedra, Ecuador
Luis E. Maldonado Ruiz, Ecuador
Luis Fernando Sarango, Ecuador
Luis Herrera, Ecuador
Luis López López, Ecuador
Ma. Gabriela Vintimilla S., Ecuador
Manuel Salgado, Ecuador
Manuela Sánchez Noriega, Ecuador
Marcela Moreno, Ecuador
Marcelo Larrea, Ecuador
Marco Antonio Torres, Ecuador
Margarita Aguinaga, Ecuador
María Aguinaga, Ecuador
María Arboleda, Ecuador
María Belem Del Toro, Ecuador
María Belén Cevallos, Ecuador
Maria Isabel Altamirano, Ecuador
María José Breilh, Ecuador
Mario Unda, Ecuador
Mateo Martínez Abarca, Ecuador
Michelle Báez, Ecuador
Miguel López Torres, Ecuador
Nadesha Montalvo, Ecuador
Nadia Ribadeneira, Ecuador
Napoleón Saltos, Ecuador
Natalia Bonilla, Ecuador
Natalia Landívar, Ecuador
Natalia Sierra, Ecuador
Nathalie Weemaels, Ecuador
Pablo A. de la Vega M., Ecuador
Pablo Duque, Ecuador
Pablo Ospina Peralta, Ecuador
Pablo Velasco Andrade, Ecuador
Paco Moncayo, Ecuador
Pamela Coloma, Ecuador
Paola Sánchez, Ecuador
Pascale Laso, Ecuador
Patricio Chavez, Ecuador
Paulina Muñoz, Ecuador
Pedro Coloma, Ecuador
Pocho Álvarez, Ecuador
Ramiro Avila Santamaría, Ecuador
René Báez, Ecuador
Ricardo Buitrón, Ecuador
Ricardo Ramírez, Ecuador
Rosa Elena de la Torre, Ecuador
Rosa López, Ecuador
Rossi Godoy, Ecuador
Ruth Gordillo Rodríguez, Ecuador
Sergio Salvador Brazzero, Ecuador
Silvana Sánchez Pinto, Ecuador
Silvia Méndez, Ecuador
Sofía Ortega Fernández, Ecuador
Soledad Varea, Ecuador
Stalin Herrera, Ecuador
Tania De la Torre, Ecuador
Tatiana Salazar, Ecuador
Tomás Quevedo, Ecuador
Txarli Azcona, Ecuador
Valeria Andrade, Ecuador
Verónica Durán, Ecuador
William Sacher, Ecuador
Xavier Guachamín, Ecuador
Ximena Gudiño, Ecuador
Yadira Larco, Ecuador
Ylonka Tillería, Ecuador
Yvonne Zúñiga, Ecuador

“Toda mina contamina”

Hoy, el Pezcuezo GRITA: ¡¡¡NO A LA MINERIA!!! y comparte con ustedes un excelente documental de Danielle Bernstein  y Anne Slick: “When Clouds Clear”. El cual fue realizado en el Ecuador en el año 2008. El documental demuestra lo perversa que es explotación minera industrial y la resistencia de una pequeña comunidad: Junin (en Intag – Cotacachi).

Aquí el link donde pueden ver la pelicula:

www.cultureunplugged.com/play/1573/When-Clouds-Clear

Además del documental les dejamos con pequeño artículo:

¿Puede ser sustentable la minería?

Alberto Acosta

28 de agosto del 2011

La pregunta planteada es fácil de responder. Definitivamente no. En ninguna parte del planeta hay una minería “sustentable”. No es de sorprenderse. Por definición la explotación de recursos no renovables no es sustentable, pues un proceso es sustentable cuando puede mantenerse en el tiempo, sin ayuda externa y sin que se produzca la escasez de los recursos existentes. Sostener lo contrario es practicar un discurso distorsionador. Y es ese discurso, el que promete una “minería sustentable”, diseñado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), hace más de 10 años, el que despliega el gobierno del presidente Rafael Correa.

En el Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015 se ha asumido este mensaje transnacional. Allí se ofrece generar “condiciones de desarrollo sustentable” en la actividad minera a gran escala. Se dice solemnemente, entre otras muchas promesas, que esta actividad contribuiría a “la distribución equitativa de sus beneficios, generando nuevas zonas de desarrollo y contribuyendo al modelo del Buen Vivir.”

¿Es posible creer en una minería bien hecha que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, además, se constituya en la senda para el Buen Vivir? Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmación, que no pasa de ser una burda manipulación.

El examen de la minería industrial alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucción de las potencialidades culturales de muchos pueblos. En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países cuyas exportaciones dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros son económicamente atrasados.

La explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y en un tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalas tectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se van agotando. Sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde el mineral es escaso. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a veces sumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación de grandes cantidades de desechos. Esta es la síntesis de la megaminería que se avizora en Ecuador.

Este gigantismo provoca la generación de impactos ambientales enormes. Los efectos nocivos no solo afloran en la fase de exploración y explotación, cuando se abren gigantescos hoyos en la Madre Tierra o cuando se usan químicos tóxicos para procesar los minerales extraídos. La movilización del material extraído afecta grandes extensiones de territorio.

Los desechos mineros, al ser acumulados durante muchos años, pueden derramarse y contaminar el medio ambiente, particularmente con metales pesados o drenaje ácido de roca. Este último fenómeno, que puede darse por decenas y decenas de años, ocurre cuando las aguas de lluvia, o aún el aire, entran en contacto con las rocas que han sido desplazadas desde el subsuelo hacia la superficie y acumuladas en las escombreras, en el cráter o en los diques de desechos de la mina. Generalmente existe un alto riesgo de que se produzca una oxidación de minerales sulfurados por la lluvia o el aire húmedo, que terminan por provocar una acidificación inusual de las aguas que corren sobre estas rocas. En el Ecuador, muchos yacimientos mineros estarían particularmente expuestos a este problema porque tienen rocas sulfurosas, conocidas por generar drenaje ácido.

Este tipo de contaminación es particularmente devastadora para el agua. En numerosas ocasiones, el agua termina por ser inutilizable para el consumo humano y para la agricultura; algo que podría darse si se explota el yacimiento de oro en Quimsacocha, justamente una de las fuentes de agua de la ciudad de Cuenca. La contaminación de las fuentes de agua provoca además un conjunto de impactos en términos de salud pública, como enfermedades degenerativas o de la piel, entre otras. Esta situación es particularmente alarmante en el caso del Ecuador, en dónde el 12.5% de las zonas de páramo-zonas de formación de las fuentes de agua- está concesionado.

Estas contaminaciones del agua son aún más graves en áreas geográficas caracterizadas por altas precipitaciones y normalmente ricas en biodiversidad, como es el caso de Intag o particularmente la Cordillera del Cóndor en donde se encuentran los mega-proyectos Mirador, Fruta del Norte y Panantza San Carlos.

A modo de ejemplo tengamos presente que para obtener una tonelada de cobre, se excava un promedio de 300 toneladas de desechos, muchos de ellos tóxicos y contaminantes,, demandando entre 30 y 500 mil litros de agua, dependiendo del yacimiento. En el caso del oro, las proporciones son por igual aberrantes: para producir una onza de oro, se extrae cerca de 30 toneladas de desechos y se consume un promedio de 7 a 8 mil litros de agua. Líquido vital que, luego de ser empleado en la minería, queda contaminado.

En la cordillera del Cóndor, la explotación del yacimiento de cobre de Mirador, a cargo de la empresa china CCRC-Tongguan, generará al menos 326 millones de toneladas de desechos. Esta cifra es comparable a la actual recolección de basura de la zona urbana de Guayaquil durante unos 400 años y equivale a 4 Panecillos de la ciudad de Quito. La explotación del depósito de Fruta del Norte, en manos de la canadiense Kinross, que contendría reservas por 11,8 millones de onzas de oro, provocaría un volumen de residuos igual de monumental, que llegaría a 332 millones de toneladas; se estima en 28 mil kilogramos de residuo por cada onza de oro, suponiendo apenas una concentración de un gramo de oro por tonelada. Una cifra comparable a la recolección de basura de la ciudad de Cuenca por casi 5000 años.

En Ecuador, en síntesis, los grandes proyectos mineros amenazan con contaminar regiones de alta biodiversidad, de las más densas en biodiversidad del planeta. Desde donde, además, los impactos se esparcirían hacia otras zonas, por ejemplo a través del agua contaminada. Y todo esto sin considerar los graves impactos sociales que conlleva esta mega actividad extractivista.

Es preciso recordar que normalmente las empresas transnacionales y los gobiernos cómplices destacan exclusivamente los “enormes” montos de reservas mineras existentes, transformados a valores monetarios. Con estas cifras, en general altamente exageradas, se quiere sensibilizar a la opinión pública a favor de la minería. Sin embargo, esta mirada resulta incompleta. Habría que sumar los llamados costos ocultos -ambientales y sociales-, incorporando por ejemplo el valor económico de la contaminación. Estas son pérdidas económicas que normalmente no aparecen en los proyectos y que son transferidas a la sociedad; recuérdese la devastación petrolera en el nororiente de la Amazonía. También deberían entrar en la lista de costos los denominados “subsidios perversos”, que se expresan a través de la entrega de energía a precios menores, agua sin costo o con costo reducido, e inclusive infraestructura de transporte.

¿Se han presentado estas evaluaciones?  No. Probablemente porque el asumir estos costos disminuiría notablemente la rentabilidad de las empresas y se pondría en evidencia los magros beneficios para el Estado.

La minería a gran escala, que no quepa la menor duda, no contribuye a la construcción del Buen Vivir.-

 …y sí se quedaron con pica, ahí van un poco más de información acerca de la minería en el Ecuador:

http://www.infomineria.org/