soy un pezcuezo

Sensaciones desde una República en “Revolución” que duda entre Reyes y Repúblicas (opinión) #ReferendumYa #FamiliaReal #RevoluciónCiudadana @spanishrev

El Rey Juan Carlos ha abdicado. El Príncipe Felipe asume trono de España. Ambos muy queridos amigos. Mucha suerte y todo nuestro cariño.

Rafael Correa, Presidente de la República del Ecuador

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En Madrid, Plaza de Sol, la gente se autoconvocó para exigir un Referendum en búsca de la 3era República

Escrito por un pezcuezo:

Es un día lunes, 1 de junio del año 2014. El Rey Juan Carlos I del Reino de España, abdica al trono. Sí, efectivamente, todavía hay reyes en el mundo, y no figuritativamente, sino de verdad. Casas Reales, Patios Reales, Palacios Reales, Familia Real, Sueldos Reales… Realeza.

Esa figura de Reyes que aquella Revolución Francesa degolló en 1789 para darle al pueblo el poder, se perpetúa en muchas sociedades de nuestro planeta. Pero no estamos hablando de cualquier Rey el que hoy abdica, estamos hablando de un Rey que fue pieza fundamental para darle vuelta a la página de la historia del Fascismo Europeo y particularmente, Español. Un Rey que muchos consideran como pieza fundamental para la transcisión a la democracia contemporanea. No se mucho de la historia de España, pero lo que si sé es que dónde hay Rey no hay República, y dónde hay Rey no hay democracia. Luego en particular, la historia y el presente no le favorecen a la figura “benevolente” del Rey Juan Carlos, conocido por sus aficiones a la caza de elefantes en África entre otros vicios. Pero sobre todo, la historia contemporánea no lo favorece en cuento a ser uno de los mayores encubridores de los crímenes del Franquismo. Y cómo olvidarnos del “por qué no te callas” a un presidente latinoméricano electo en reiteradas ocaciones por su pueblo. Es decir, algo de rabo de paja si que tiene su “Majestad” Borbón, aunque no soy quién para juzgarlo desde este pequeño país sudaméricano.

Pero quienes si tienen todo el derecho y la legítimidad para juzgarlo, es el pueblo español. Un pueblo que ahora mismo exige un justo “referendum”, un proceso a través del cuál se puedan expresar como pueblo y decidan si quieren o no que la figura Real se mantenga en su constitución. ¿Por qué le tienen tanto miedo a la voz del pueblo? ¿No se trata de eso la “democracia”?

Yo escribo estas líneas desde un país, mi país,  que se autoproclama como una “República”, y no solo eso, sino que además desde hace un poco más de siete años, se autoproclama dentro de un proceso “revolucionario”, de “Revolución Ciudadana”. Y aquí sí que tengo mucho derecho y legitimidad para opinar y expresarme.

Está claro que esta “Revolución Ciudadana” es algo novedoso, sobre todo si la relacionamos con aquellas revoluciones de siglos pasados donde se degollaban a los Reyes. Quizás la más simbólica de estas revoluciones, es la revolución francesa. Pero cuando comparo la Revolución de Robespierre, Voltaire, Montesquieu, entre tantos otros, con la “Revolución Ciudadana”, me doy cuenta de que  esa revolución del Siglo XIII es definitivamente una revolución del pasado.

Revoluciones caducas, donde se buscaba derrocar a Reyes, para darle el poder al pueblo, a las comunas. Vejusca revolución que buscaba distribuir el poder, descentralizarlo y democratizarlo. Esta Revolución de personajes como Voltaire, que con un pensamiento de otra época promulgaba el derecho a la palabra del pueblo y de los ciudadanos, “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo” decía este revolucionario de siglos pasados. Pero ahora que la comparo con la “Revolución” que vivo en mi país, veo que esa Revolución Francesa, no es más que una descontextualizada Revolución, que tan solo buscaba construir una “República” y abolir la monarquía.

No a las coronas

Y que decir de los libertadores de nuestra querida América. Esos mártires de nuestra patria grande que dieron sus vidas y con valentía derrotaron a los Reyes de España. Bolivar, Sucre, Olmedo, San Martín, el gran y mártir Abdón Calderon, Manuela Cañizares, Eugenio Espejo, todos ellos y muchos más que lucharon con la frente en alto contra la Corona Española. Seguramente son revolucionarios de siglos pasados. Según como van las cosas en la “Revolución Ciudadana”,  creo que no tendrían cabida en nuestros tiempos con nuestros “ciudadanos revolucionarios”.

A todos ellos, y a quienes crean que debemos aprender de estas revoluciones pasadas, les tenemos que informar que las Revoluciones de hoy son diferentes. Estas “revoluciones” saludan a “su amigo el Rey”, se ponen del lado de los monarcas y no de los pueblos. Pueblo que esta celebrando la abdicación de un Rey, y exigiendo un Referendum democrático para abolir la Monarquía Española y construir la III República, una República del pueblo y para el pueblo. Pero los “revolucionarios” de hoy no apoyan a ese pueblo, no apoyan los procesos democráticas, no escuchan las voces de los pueblos y se afianzan en el Status Quo global.


Debo confesar que no me gusta ser tan irónico mientras escribo estas líneas porque sinceramente admiro muchos de estos procesos y estos personajes, y sobre todo valoro mucho el idealismo revolucionario como tal. Dentro mío siento una chispa revolucionaria, aunque sea tímida e incoherente muchas veces, sigo sintiendo mucho respeto por la idea y la necesidad de ser revolucionarios día a día en un mundo cada vez más injusto e indigno.

Así mismo intento ser muy crítico y autocrítico con todos estos procesos y creo que es indispensable esta condición en un revolucionario, pero hoy siento una gran indignación con los representantes de esta “Revolución” que está en marcha en mi país en nombre de todos nosotros. Yo no me siento representado por individuos que, a la cabeza de este proceso, censuran a su pueblo, criminalizan a los movimientos sociales, que por la fuerza buscan imponer el extractivismo sobre el Buen Vivir; “revolucionarios” que encarcelan a líderes sociales que defienden el agua y la vida frente a las amenazas del extractivismo, y los tildan de “terroristas” o “paramilitares”. Esta es una “revolución” que de “progresista” solo tiene el imaginario del “progreso” modernizador, industrializador, desarrollista. En cuanto a la moral, son “revolucionarios” que comulgan con la Iglesia Católica, se oponen al aborto o a uniones civiles que no sean entre hombre y mujer, obviamente con un gran sentido de “macho” latinoaméricano.

Al final de todo, leyendo este tweet que se encuentra en el epígrafe de este artículo, todo tiene sentido. En estos días se debate en mi país la propuesta de la relección indefinida. No podía ser de otra manera, un presidente que saluda antes a los Reyes que a los pueblos, es un presidente que quiere ser Rey y no un gobernante de una república democrática, mucho menos un verdadero Revolucionario.

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